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El presidente de la International Rugby Board, el francés Bernard Lapasset, ya se tomó el avión y dejó la Argentina. Pero antes de pisar el aeropuerto de Ezeiza, el máximo dirigente del rugby mundial brindó una conferencia de prensa y dio sobradas muestras de que apoya nuestro deporte ovalado.
Al menos por las palabras y por las actitudes, la visita de Bernard Lapasset, que concluyó este viernes, puede significar un antes y un después en el rugby argentino. El International Rugby Board (IRB) manifestó su fuerte apoyo a este país, ratificándolo como miembro del Tier 1, aceptando el Plan Estratégico diseñado por la UAR, comprendiendo la cultura rugbística doméstica y destinando de aquí al 2012 una inyección económica de 7.900.000 libras esterlinas (alrededor del doble en dólares), una cifra prácticamente inédita para el deporte de estas tierras. Lapasset, en la conferencia de prensa que brindó el viernes a la mañana en el Hotel Panamericano, aclaró también que el IRB no le pondrá condiciones a la UAR, aunque fue enfático al remarcar que el Plan Estratégico se debe cumplir. Más claro aún: pidió “accionar y unidad”. Esto último fue tomado por el titular de la UAR, Porfirio Carreras, quien sentenció que confía en una solución “rápida” a las divisiones que hoy existen en la dirigencia y que, entre otras cosas, no permitieron la aprobación de los nuevos estatutos, que contienen las estructuras profesionales que requiere el máximo organismo de la ovalada. El oxígeno económico que tendrá la Argentina "para que ya no esté más asilada del mundo”, según el propio Lapasset- incluye cuatro etapas.
La primera, de 150 mil libras esterlinas que estarán destinadas exclusivamente a la función social que los clubes argentinos tienen el rugby.
La segunda, de 250 mil de la misma moneda, a la creación de los Centros de Desarrollo y Alto Rendimiento, ubicados en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Rosario.
Conviene detenerse aquí. Es que Carreras explicó que esos Centros no estarán destinados exclusivamente a la alta competencia, sino también para nutrir a los clubes. “Esa es la parte que le hicimos entender al IRB; que nuestra realidad no es la misma que la del resto”, sostuvo. Lapasset confirmó esa visión ante la prensa.
La tercera consistirá en 3 millones de libras esterlinas, a un millón por año desde el 2009 hasta el 2011, exclusivamente para la preparación de los seleccionados. Y la cuarta, la más novedosa, otros 3 millones y medio de libras que la Argentina, por su condición de miembro del Tier 1, recibirá en el 2012, luego del Mundial de Nueva Zelanda. Aclaración rápida del francés: “Esa plata no es para pagarle a los jugadores”.
Lapasset explicó que la situación de la Argentina en ese grupo de elite no dependerá de los resultados futuros -puso como ejemplos a Gales e Irlanda, que continúan allí pese a haber sido eliminados en la primera rueda del último Mundial-, sino de cómo la UAR lleve adelante este plan. La IRB no puede establecer un plan único para todos los países. En estos días en la Argentina estuve comprobando la cultura de los clubes de aquí, que es única en el mundo. Por eso, aceptamos lo que nos plantea la UAR. Pero también queremos demostrarle al mundo que el profesionalismo puede convivir con el amateurismo, sin destruirlo. Sabemos de las preocupaciones, y las compartimos, pero el rugby debe mantener ante todo sus valores para seguir en el camino de ser uno de los espectáculos deportivos más importantes que existen hoy, afirmó el francés. En cuanto a una probable competencia internacional anual para Los Pumas, Lapasset no sólo dijo que deberá ser en el Sur, sino que lanzó una elíptica crítica a los integrantes del Sanzar (Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica), manifestando que deben abrir el espectro “para que no exista una sola forma de juego”.
No sólo incluyó a la Argentina en el proyecto, sino a Japón. Puso el ejemplo de Europa y de cómo se fue ampliando el ahora Seis Naciones. En ese sentido, informó que en abril del año próximo habrá una reunion decisiva del Sanzar. Lapasset también especificó que en el Sur deben realizarse torneos regionales -”no necesariamente profesionales”- con la intervención de equipos argentinos, más Uruguay y Chile. “Trazamos un plan a diez años, y el IRB está firme junto a la UAR”, concluyó Lapasset antes de abandonar el país en este viaje intenso de cuatro días. El rugby argentino está ante una oportunidad extraordinaria, de esas que aparecen una vez en la vida. Los jugadores ya hicieron su parte. Ahora, le toca a los dirigentes. Agradecimiento a Peridodismo Rugby
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