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Tras casi tres décadas de giras por los países británicos, los Pumas dan el golpe en el mítico Murrayfield con un triunfo contundente ante los locales por 31 a 22;
Bartolucci se destacó con dos tries El 21 de agosto de 1999 se concreta otro éxito esperado durante mucho tiempo: los Pumas derrotan a Escocia por 31 a 22 en Murrayfield y alcanzan la primera victoria de su historia en las Islas Británicas después de casi tres décadas de giras por esas tierras; el resultado fue fundamental para encarar el inminente debut en el cuarto Mundial de rugby. | | | Pichot busca a Quesada desde un maul; atrás, Canalda, Manuel Contepomi y Ostiglia | Octavio Bartolucci, una de las figuras, aterriza por segunda vez en el in-goal escocés |
Eran tiempos turbulentos para los Pumas en los primeros días de agosto de 1999. A menos de dos meses del comienzo del cuarto Mundial de rugby, los responsables de la UAR resolvieron separar del cargo de entrenador a José Luis Imhoff para otorgarle el puesto simbólico de head coach. En realidad, el rosarino, que había permanecido durante tres años al frente del seleccionado, no tenía consenso en el plantel y se intentó una salida elegante para renovar la conducción.
El Mundial de Gales estaba a la vuelta de la esquina y había que enfrentar una gira de cuatro partidos por Escocia e Irlanda para completar la puesta a punto. El plantel quedó a cargo de Héctor Pipo Méndez y del neozelandés Alex Wyllie. Al cambio en la conducción se le agregaba otro conflicto: Pedro Sporleder y Mario Ledesma habían sido suspendidos por cuatro y seis meses, respectivamente, por un entredicho con un árbitro en un partido de su club, Curupaytí. La dura sanción los dejaba afuera de la gira y de la Copa del Mundo. Los Pumas se quedaban así sin su capitán y sin el reemplazante natural de Federico Méndez (había sufrido la rotura del tendón de Aquiles izquierdo) en el puesto de hooker.
En el plantel había otro motivo de tensión: la lista definitiva de los mundialistas, que se anunciaría inmediatamente después del último partido de la gira frente a Irlanda. Esta cuestión también tenía sus entretelones: unos meses de dejar su cargo, Imhoff había confirmado 22 nombres para la Copa del Mundo, pero ahora Pipo Méndez quería introducir algunas variantes y ese aparecía como otro motivo de conflicto con los jugadores.
En medio de ese clima enrarecido los Pumas llegaron a Escocia el 13 de agosto. Sin embargo, en la cancha no mostrarían indicios de todo lo que los rodeaba. El debut igualaron con Escocia B 25 a 25, en el McDiarmid Park, de Perth. "No estábamos tranquilos como para pensar solamente en el rugby. Hacía poco tiempo que había cambiado el entrenador y nos estábamos acomodando. El clima entre nosotros era bueno pero se sentía la tensión de los cambios constantes y de los nombres que podían quedar afuera cuando se anunciara la lista. Después de Escocia vino la parte más dura del viaje porque perdimos contra Irlanda y porque les comunicaron a cuatro jugadores que no jugarían el Mundial. Todos nos sentíamos muy mal, a pesar de que entendíamos a los entrenadores porque tenían que tomar una decisión", recuerda Octavio Bartolucci, el wing rosarino que se aseguró un lugar en el Mundial después de sus convincentes actuaciones en la gira.
Antes del primer test ante Escocia en Murrayfield, llegó una noticia muy esperada en la concentración del equipo en Dunblane: el Consejo Directivo de la UAR había resuelto otorgarles a Sporleder y Ledesma un perdón transitorio para que pudieran estar en el Mundial. Las penas las empezarían a cumplir después del torneo. Los dos hombres de Curupaytí partieron rumbo a Gran Bretaña y llegaron en el entretiempo del partido en Murrayfield, cuando la victoria argentina estaba encaminada.
"Lo primero que nos impresionó cuando entramos a Murrayfield fue que el estadio estaba vacío. Al menos no tendríamos la presión del público en contra. A pesar de los nervios previos a cualquier partido, sentíamos que era una gran oportunidad de ganar por primera vez en Gran Bretaña", cuenta Bartolucci.
Escocia, bajo el mando de Jim Telfer, también se encontraba buscando su mejor forma para el Mundial, y exhibía con orgullo su condición de campeón del torneo de las Cinco Naciones (Italia se convertiría en el sexto equipo del certamen un año más tarde). Aunque con algunas ausencias importantes, esperaban confiados a los argentinos.
Las primeras acciones mostraron la superioridad de los Pumas y la activa participación de Bartolucci en las combinaciones ofensivas. Dos definiciones suyas sirvieron para sentenciar la victoria: cuando sólo habían transcurrido 16 segundos del segundo tiempo, interceptó un pase de Tait y apoyó bajo los palos, y un rato después volvió a anotar después de una gran jugada colectiva que arrancó con un lucido sombrerito de Quesada: "Con Imhoff había jugado la serie contra los galeses en Ferro, pero fue por lesiones de los titulares. El primero que me dio la oportunidad en un partido importante fue Pipo Méndez y por suerte le respondí. Era un partido fundamental para ganarme un lugar. Más allá de que estaba en la lista que había dado Imhoff unos meses antes, se decía que iba a haber cambios y yo sabía que tenía que rendir para ir al Mundial. Jugué muy bien contra Escocia, tanto que por primera vez sentí que estaba seguro en la lista definitiva. El puesto de wing era uno de los más disputados, porque salvo Albanese, que era titular seguro, todos estábamos en un nivel parejo. También me sirvió esa gira para firmar un contrato con la gente del Agen francés."
Una anécdota del jugador surgido del Atlético del Rosario pinta lo trascendente que fue su actuación para la victoria de los Pumas: "Cerca del final del partido escuché que decían mi nombre por los altoparlantes. Pensé que me iban a reemplazar y lo buscaba a Corleto al borde de la cancha. Pero en realidad estaban anunciando que me habían elegido el Man of the match (el mejor jugador del partido)".
Agustín Canalda, el hooker de Newman, hizo su debut absoluto en un test match formado la primera línea con Mauricio Reggiardo a la derecha y Roberto Grau a la izquierda: "Me subí a esa gira a último momento.Yo había estado trabajando con los Pumas desde mucho tiempo antes, pero sabía que estaba después de Méndez y de Ledesma. Sin embargo, Fede se lesionó y a Mario lo suspendieron, así que quedé como el único hooker del plantel en ese viaje por Gran Bretaña. Tanto que jugué tres partidos y medio de los cuatro que estaban programados. En el primero, contra Escocia B, jugó como titular Roberto Grau, pero yo lo reemplacé en el segundo tiempo. Después estuve entre los 15 titulares hasta el final del viaje.
"Más allá de que había estado en la Copa Latina del 97, me metí mucho más en el seleccionado dos años después. Alex Wyllie me conocía del Sub 21 y creo que tuvo mucho que ver con que me tuvieran en cuenta. No pensé que íbamos a ganar con tanta comodidad. Ellos venían sin mucho ritmo de competencia, pero igual eran un equipo muy fuerte como local. Jugué un buen partido, aunque tuvimos muchos problemas con el line. Ahí empezamos a practicar las variantes que después dieron resultado en el Mundial. Hasta esa gira no teníamos tantas opciones en el lanzamiento. Creo que la victoria llegó en el momento justo porque ya estábamos cerca del mundial y muchos necesitábamos buenas actuaciones para sentirnos parte de la lista definitiva", describe Canalda, que una semana más tarde, después de la derrota contra Irlanda (32 a 24), recibiría la noticia que ya palpitaba tras aquella tarde inolvidable en Murrayfield: estaría entre los 30 que harían historia en el Mundial de Gales. El 21 de agosto de 1999 se concreta otro éxito esperado durante mucho tiempo: los Pumas derrotan a Escocia por 31 a 22 en Murrayfield y alcanzan la primera victoria de su historia en las Islas Británicas después de casi tres décadas de giras por esas tierras; el resultado fue fundamental para encarar el inminente debut en el cuarto Mundial de rugby.
Eran tiempos turbulentos para los Pumas en los primeros días de agosto de 1999. A menos de dos meses del comienzo del cuarto Mundial de rugby, los responsables de la UAR resolvieron separar del cargo de entrenador a José Luis Imhoff para otorgarle el puesto simbólico de head coach. En realidad, el rosarino, que había permanecido durante tres años al frente del seleccionado, no tenía consenso en el plantel y se intentó una salida elegante para renovar la conducción.
El Mundial de Gales estaba a la vuelta de la esquina y había que enfrentar una gira de cuatro partidos por Escocia e Irlanda para completar la puesta a punto. El plantel quedó a cargo de Héctor Pipo Méndez y del neozelandés Alex Wyllie. Al cambio en la conducción se le agregaba otro conflicto: Pedro Sporleder y Mario Ledesma habían sido suspendidos por cuatro y seis meses, respectivamente, por un entredicho con un árbitro en un partido de su club, Curupaytí. La dura sanción los dejaba afuera de la gira y de la Copa del Mundo. Los Pumas se quedaban así sin su capitán y sin el reemplazante natural de Federico Méndez (había sufrido la rotura del tendón de Aquiles izquierdo) en el puesto de hooker.
En el plantel había otro motivo de tensión: la lista definitiva de los mundialistas, que se anunciaría inmediatamente después del último partido de la gira frente a Irlanda. Esta cuestión también tenía sus entretelones: unos meses de dejar su cargo, Imhoff había confirmado 22 nombres para la Copa del Mundo, pero ahora Pipo Méndez quería introducir algunas variantes y ese aparecía como otro motivo de conflicto con los jugadores.
En medio de ese clima enrarecido los Pumas llegaron a Escocia el 13 de agosto. Sin embargo, en la cancha no mostrarían indicios de todo lo que los rodeaba. El debut igualaron con Escocia B 25 a 25, en el McDiarmid Park, de Perth. "No estábamos tranquilos como para pensar solamente en el rugby. Hacía poco tiempo que había cambiado el entrenador y nos estábamos acomodando. El clima entre nosotros era bueno pero se sentía la tensión de los cambios constantes y de los nombres que podían quedar afuera cuando se anunciara la lista. Después de Escocia vino la parte más dura del viaje porque perdimos contra Irlanda y porque les comunicaron a cuatro jugadores que no jugarían el Mundial. Todos nos sentíamos muy mal, a pesar de que entendíamos a los entrenadores porque tenían que tomar una decisión", recuerda Octavio Bartolucci, el wing rosarino que se aseguró un lugar en el Mundial después de sus convincentes actuaciones en la gira.
Antes del primer test ante Escocia en Murrayfield, llegó una noticia muy esperada en la concentración del equipo en Dunblane: el Consejo Directivo de la UAR había resuelto otorgarles a Sporleder y Ledesma un perdón transitorio para que pudieran estar en el Mundial. Las penas las empezarían a cumplir después del torneo. Los dos hombres de Curupaytí partieron rumbo a Gran Bretaña y llegaron en el entretiempo del partido en Murrayfield, cuando la victoria argentina estaba encaminada.
"Lo primero que nos impresionó cuando entramos a Murrayfield fue que el estadio estaba vacío. Al menos no tendríamos la presión del público en contra. A pesar de los nervios previos a cualquier partido, sentíamos que era una gran oportunidad de ganar por primera vez en Gran Bretaña", cuenta Bartolucci.
Escocia, bajo el mando de Jim Telfer, también se encontraba buscando su mejor forma para el Mundial, y exhibía con orgullo su condición de campeón del torneo de las Cinco Naciones (Italia se convertiría en el sexto equipo del certamen un año más tarde). Aunque con algunas ausencias importantes, esperaban confiados a los argentinos.
Las primeras acciones mostraron la superioridad de los Pumas y la activa participación de Bartolucci en las combinaciones ofensivas. Dos definiciones suyas sirvieron para sentenciar la victoria: cuando sólo habían transcurrido 16 segundos del segundo tiempo, interceptó un pase de Tait y apoyó bajo los palos, y un rato después volvió a anotar después de una gran jugada colectiva que arrancó con un lucido sombrerito de Quesada: "Con Imhoff había jugado la serie contra los galeses en Ferro, pero fue por lesiones de los titulares. El primero que me dio la oportunidad en un partido importante fue Pipo Méndez y por suerte le respondí. Era un partido fundamental para ganarme un lugar. Más allá de que estaba en la lista que había dado Imhoff unos meses antes, se decía que iba a haber cambios y yo sabía que tenía que rendir para ir al Mundial. Jugué muy bien contra Escocia, tanto que por primera vez sentí que estaba seguro en la lista definitiva. El puesto de wing era uno de los más disputados, porque salvo Albanese, que era titular seguro, todos estábamos en un nivel parejo. También me sirvió esa gira para firmar un contrato con la gente del Agen francés."
Una anécdota del jugador surgido del Atlético del Rosario pinta lo trascendente que fue su actuación para la victoria de los Pumas: "Cerca del final del partido escuché que decían mi nombre por los altoparlantes. Pensé que me iban a reemplazar y lo buscaba a Corleto al borde de la cancha. Pero en realidad estaban anunciando que me habían elegido el Man of the match (el mejor jugador del partido)".
Agustín Canalda, el hooker de Newman, hizo su debut absoluto en un test match formado la primera línea con Mauricio Reggiardo a la derecha y Roberto Grau a la izquierda: "Me subí a esa gira a último momento.Yo había estado trabajando con los Pumas desde mucho tiempo antes, pero sabía que estaba después de Méndez y de Ledesma. Sin embargo, Fede se lesionó y a Mario lo suspendieron, así que quedé como el único hooker del plantel en ese viaje por Gran Bretaña. Tanto que jugué tres partidos y medio de los cuatro que estaban programados. En el primero, contra Escocia B, jugó como titular Roberto Grau, pero yo lo reemplacé en el segundo tiempo. Después estuve entre los 15 titulares hasta el final del viaje.
"Más allá de que había estado en la Copa Latina del 97, me metí mucho más en el seleccionado dos años después. Alex Wyllie me conocía del Sub 21 y creo que tuvo mucho que ver con que me tuvieran en cuenta. No pensé que íbamos a ganar con tanta comodidad. Ellos venían sin mucho ritmo de competencia, pero igual eran un equipo muy fuerte como local. Jugué un buen partido, aunque tuvimos muchos problemas con el line. Ahí empezamos a practicar las variantes que después dieron resultado en el Mundial. Hasta esa gira no teníamos tantas opciones en el lanzamiento. Creo que la victoria llegó en el momento justo porque ya estábamos cerca del mundial y muchos necesitábamos buenas actuaciones para sentirnos parte de la lista definitiva", describe Canalda, que una semana más tarde, después de la derrota contra Irlanda (32 a 24), recibiría la noticia que ya palpitaba tras aquella tarde inolvidable en Murrayfield: estaría entre los 30 que harían historia en el Mundial de Gales.
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